Estoy recontra palteado. Resulta que ayer, media hora antes de la salida, la secretaria de Recursos Humanos me envío a guardar unos documentos al archivo. Eran tantos, que me demoré bastante rato guardando cada carpeta en el lugar correcto y perdí la noción del tiempo. Cuando me di cuenta eran las ocho de la noche, abrí la puerta de la oficina, todo estaba oscuro y silencioso. No encontraba la llave de la luz, y casi tanteando llegué a mi lugar. Todo el mundo se había ido y se olvidaron que estaba en el archivo guardando documentos. Ahora, me dije, qué hago, ¡me quedé encerrado!
Busqué el celular de la secretaria para que me diera la clave de seguridad y poder desactivar la alarma, pero no encontré nada. Ya eran las 10 de la noche, así que llamé a mi casa y tuve que decirle a mi vieja que me había quedado a hacer horas extras y que pasaría la noche en la oficina. Ella, tan cariñosa me dijo: pobrecito mi hijito, que chambeador ha salido. Si supiera...
Junté varias sillas para acostarme sobre ellas, pero resultó recontra difícil porque como todas tenían ruedas en las patas, a cada rato se movían y terminaba en el suelo, así que caballero nomás dormí sentado. Al día siguiente, el vigilante llegó y me despertó: Orlando, ¿qué haces aquí?, cuando le conté lo que me pasó, se río y me dijo: la próxima vez que vayas al archivo, avisa.
Ya eran las siete de la mañana, me fui al baño a lavarme la cara y arreglarme la camisa, pues si pedía permiso para irme a mi casa todos se enterarían de lo ocurrido. Tomé un café para despertarme y al rato llegó mi jefa que me dijo: ¡Frodo, madrugaste!, sí jefa, le dije y me sonreí.
1 comentario:
Bueno brother por lo menos fuiste el primero en llegar a la oficina jajaja
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