miércoles, 25 de febrero de 2009

UNA NUEVA PRACTICANTE

Si me leyera mi flaca, me mataría, pero ayer conocí a la mujer más dulce de la oficina. Llegó a la empresa como practicante del área de Contabilidad. Yo estaba sentado en mi lugar cuando de pronto se acercó con unos documentos. Reconozco que me puse a tartamudear, ella se rio.

Luego me dijo, por favor, ¿me sacas unas copias?, con rapidez y mucha delicadeza tomé las hojas de sus manos y las fotocopié. Mientras lo hacía, aproveché en preguntarle su nombre, Carol, me dijo. Me preguntó si todavía estaba estudiando, le dije que sí, porque me dio vergüenza decirle que ya terminé mi carrera y ahora me dedico a sacar fotocopias.

Carol es una linda chica, tiene el cabello castaño y los ojos claros, se ve que es muy inteligente. Durante el almuerzo le pregunté todo sobre ella, si tenía enamorado y dónde tomaba su combi. Nuestros paraderos coincidieron, así que le dije para irnos juntos y aceptó.

Mi intención es ser su amigo, porque yo tengo mi flaca y la quiero, pero no voy a negar que esta chica es un bombón. Por la tarde me apuré en hacer toda mi chamba para estar listo a la hora de salida. Me fui al baño y me peiné, ajusté el nudo de mi corbata y hasta me eché un poco de perfume. Justo salía a buscarla y ella ya estaba caminando hacia la fotocopiadora, entonces, le dije: “¿vamos?” Llegamos a la puerta de la empresa y casi se me cae la cara de vergüenza cuando vi a mi flaca esperándome al frente.

Se me acercó y me dijo: “hola amor”, mientras me daba un beso en los labios. Yo por supuesto no sabía qué hacer, estaba recontra palteado. Carol se despidió y luego se fue. Yo me quedé con mi flaca, me dijo que había estado llamando a mi celu para avisarme que vendría, yo estaba mudo. Me preguntó quién era la chica, es una nueva practicante, le dije. Luego, caminamos hacia el paradero para tomar nuestra combi. No sé con qué cara voy a mirar a Carol mañana, la verdad ¡qué roche¡

viernes, 20 de febrero de 2009

EL FAX

Ayer conectaron un fax junto a la fotocopiadora. Al rato vino la secre y me dijo que mi jefa estaba esperando un documento importante, porque iba a tener una reunión y que apenas llegue, se lo lleve. Así que me senté a esperar. Pasó media hora y nada con el fax, pensé que posiblemente estaría malogrado, así que aplasté un botón para comprobar si funcionaba o no.

De pronto, el bendito aparato empezó a sonar. Presioné un botón con la intención de apagarlo y comenzó a salirse el papel. ¡Y ahora qué hago! Seguí presionando botones, total, alguno lo detendrá, pensé, pero nada. Aplasté cuanto botón tenía en frente y finalmente el fax se paró. Luego regresó ese sonidito, pero esta vez acompañado de un mensaje en la pantallita que decía: sin papel.

¡Pucha!, ahora el fax de mi jefa no podrá entrar. En eso sonó el teléfono y al otro lado me pedían tono para enviar el documento. Le pedí a la persona que llamó que lo envíe más tarde, porque se había acabado el papel, pero me dijo que era muy urgente.

Señorita llame en cinco minutos y colgué. Luego salí corriendo donde la secretaria y le dije que el fax no tenía papel y que ya habían llamado para enviar el documento, entonces, me dio un rollo de papel para colocarlo, pero se olvidó de un pequeño detalle, no me dijo cómo.

Me daba roche preguntar, en eso pasó el vigilante y le dije: ¡Oye, causa!, ¿sabes colocar esto?, claro, es recontra fácil me dijo. Luego jaló, destapó y trac, el tema es que en menos de dos minutos el nuevo rollo de papel estaba colocado. ¡Ya ves brother, qué fácil era! Bueno, por lo menos el problema se había solucionado, ahora solo tenía que esperar la llamada pidiendo tono de fax.

Esperé tanto que me quedé dormido y me caí de la silla. Me levanté y al toque fui donde la secre para decirle que no habían llamado. ¿No te avisaron?, como el documento era muy urgente, lo escanearon y lo pasaron por correo electrónico, me dijo. La reunión había acabado y mi jefa ya se había ido.

miércoles, 18 de febrero de 2009

UNA NOCHE EN LA OFICINA

Estoy recontra palteado. Resulta que ayer, media hora antes de la salida, la secretaria de Recursos Humanos me envío a guardar unos documentos al archivo. Eran tantos, que me demoré bastante rato guardando cada carpeta en el lugar correcto y perdí la noción del tiempo. Cuando me di cuenta eran las ocho de la noche, abrí la puerta de la oficina, todo estaba oscuro y silencioso. No encontraba la llave de la luz, y casi tanteando llegué a mi lugar. Todo el mundo se había ido y se olvidaron que estaba en el archivo guardando documentos. Ahora, me dije, qué hago, ¡me quedé encerrado!

Busqué el celular de la secretaria para que me diera la clave de seguridad y poder desactivar la alarma, pero no encontré nada. Ya eran las 10 de la noche, así que llamé a mi casa y tuve que decirle a mi vieja que me había quedado a hacer horas extras y que pasaría la noche en la oficina. Ella, tan cariñosa me dijo: pobrecito mi hijito, que chambeador ha salido. Si supiera...

Junté varias sillas para acostarme sobre ellas, pero resultó recontra difícil porque como todas tenían ruedas en las patas, a cada rato se movían y terminaba en el suelo, así que caballero nomás dormí sentado. Al día siguiente, el vigilante llegó y me despertó: Orlando, ¿qué haces aquí?, cuando le conté lo que me pasó, se río y me dijo: la próxima vez que vayas al archivo, avisa.

Ya eran las siete de la mañana, me fui al baño a lavarme la cara y arreglarme la camisa, pues si pedía permiso para irme a mi casa todos se enterarían de lo ocurrido. Tomé un café para despertarme y al rato llegó mi jefa que me dijo: ¡Frodo, madrugaste!, sí jefa, le dije y me sonreí.

viernes, 13 de febrero de 2009

San Valentín con roche

Hoy en la oficina pasé el roche de mi vida. Resulta que por el Día de los Enamorados escribí una carta de amor para mi flaca. En ella le decía cuánto la quería y lo mucho que la extrañaba cuando no estábamos juntos. La llevé impresa a la oficina, pues a la salida iba a comprar un regalito en el que incluiría mi declaración de amor.
Mientras la releía, la secretaria de Recursos Humanos se acercó a mí y me dio una circular para que le saque varias copias y luego las reparta entre los empleados. Como me dijo que tenía que hacerlo inmediatamente, sin darme cuenta puse mi carta de amor sobre la fotocopiadora en lugar de la circular y saqué varias copias para todo el personal de ese piso. Cuando terminé, cogí el fajo de papeles y me fui por cada escritorio a entregarlas.
Muchos recibieron el documento sin mirarlo y lo dejaron a un lado, pero cuando entregué la última hoja a la contadora, ésta se puso sus lentes y lo leyó. Luego me miró confundida y me preguntó: ¿te estás burlando de mí? No licenciada, la secretaria me ha dicho que reparta este documento, le dije y ella empezó a reír. De pronto se paró y empezó a leer en voz alta. “Mi amor, te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios, como dos cielos llenos de colores reflejados en tus ojos, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse…, firma tu Orlando.” Los demás cogieron la hoja que les había entregado y empezaron a leerla y luego a reírse… ¡Qué, acaso te nos estás declarando a todos!... escuché que alguien murmuró de manera burlona.
Perdón, creo que me confundí, les dije recontra avergonzado y pasé rápidamente por todos los escritorios recogiendo las hojas, mientras la gente se mataba de risa. En eso, Ernesto, asistente de personal, se acercó a mí, pensé qué buena gente, me va ayudar a recoger las hojas. Cuando estuvo a mi lado, se puso de rodillas y me dijo: ¡Orlando, siento que te amo…!
Cuando llegué a mi fotocopiadora encontré la circular, que luego fotocopié y repartí a todos. ¡Pucha!, las cosas que me pasan por enamorado. Espero que no se entere de esto mi jefa, sino ya fui…

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL RECURSEO

Durante varios días estuve pensando en qué podría trabajar para ganarme un dinero extra. Definitivamente tendría que ser en mis ratos libres porque trabajar de noche, naranjas, a qué hora vería a mi flaquita. Mi vieja me sugirió que venda sándwich en la playa, ya que ahora todo el movimiento está por allá.

El sábado me levanté temprano y con ayuda de mi viejita preparé unos 50 sándwiches. Mi flaca me acompañó, pero no precisamente para ayudarme a vender, sino para distraerse con sus patas, que cuando llegaron a la playa pensaron que mis sándwiches eran el almuerzo del día. Felizmente logré detenerlos a tiempo, aunque dos de ellos me compraron un par, los primeros de la mañana.

El gringo estaba bravo, quemaba como no tienen idea, y la playa ya tenía buena cantidad de gente. “Sándwich de pollo”, sándwich de pollo…. gritaba. Anduve buen trecho hasta que una señora me llamó y me compró dos sándwiches. Parece que la tía me dio buena suerte, porque más allá también me compraron y por un momento estuve rodeado de gente, me sentía contento.

Ya para las dos de la tarde había vendido casi todo, aunque, la verdad me dolía los pies de tanto caminar y me ardía la espalda, pues del apuro ni me puse bloqueador. Como me quedaban dos sándwiches me comí uno y el otro lo guardé para mi enamorada, pero cuando regresé, no encontré ni a mi flaca, ni a sus patas. Pensé que me había equivocado de lugar, pero cuando la llamé a su celu me dijo que se habían ido a comer porque tenían mucha hambre. ¡Pucha!, y yo que quería pasar un buen rato con ella y se va con sus amigos, se pasa… Solo y recontra cansado me senté en la arena y me comí el sándwich que quedaba, luego me fui tirando dedo para ahorrarme el pasaje. La espalda me ardía más… creo que me ha dado insolación.

viernes, 6 de febrero de 2009

ME AUMENTARON, PERO LA CHAMBA

Luego del chongo de fin de semana con mi flaca, me dije: voy a pedir aumento en la oficina. Así que hoy llegué temprano, y dispuesto a conseguirlo, me fui donde mi jefa, sí, ese cuerazo que se parece a la Pamela Anderson. Toqué la puerta de su oficina y le pregunté, disculpe jefa, ¿puedo pasar?, me contestó ¡ah Frodo, pasa!, justo quería que me saques unas fotocopias.
Le sonreí y le dije por supuesto jefa, más chupe, pero que le voy a hacer, esa mujer me tiene embobado. Salí con las hojas para fotocopiar y pensé, está de buen humor, este es mi momento. Así que saqué las copias rapidito y regresé a su oficina. Aquí está jefa, le dije. Sin levantar la mirada me indicó que las dejara allí. Las puse sobre el escritorio y le dije que quería hablar con ella. Sin mirarme contestó ¿qué pasa? Mire jefa, estoy llevando unos cursos y la verdad no me alcanza lo que gano, soy puntual en mi trabajo y cumplo con las tareas que me encargan ¿usted cree que me podría dar un aumento?
Estaba seguro que mi pedido iba a calar hondo en su caritativo corazón, puse mi cara de cachorro sin dueño, pero ni me miró y solo dijo: aumento… mmmm, ya veremos. ¡Pucha!, no sabía qué hacer, salir o insistir por una respuesta más firme, pero como ni siquiera se daba por enterada de que yo seguía allí, opté por salir.
Por la tarde, me enteré que iba a haber una reunión en Gerencia y que todos los jefes iban a plantear los requerimientos de sus áreas, así que pensé, seguramente mi jefa se acordará de mí y planteará el aumento para el guapo chico de las fotocopias.
A la hora de haberse iniciado la reunión, uno de mis compañeros se acercó a mí y me dijo: Te llaman en Gerencia, ¡provecho!, y me palmeó la espalda. Estaba emocionada, ya imaginaba lo que me iban a decir: Señor Orlando, la Gerencia ha decidido darle un aumento. ¡Bravazoooo! Cuando llegué a la oficina, el gerente me señaló unos pesados anillados y me dijo: por favor cinco juegos de copias por cada uno, y después se las hace llegar a cada jefe de Departamento. ¡Pucha!, me aumentaron, pero de trabajo. No me queda de otra más que recursearme.

miércoles, 4 de febrero de 2009

NECESITO URGENTE UN AUMENTO

Actualmente, mi condición de practicante hace que el dinero sea un problema para mí, pues apenas me alcanza. Eso lo sabe muy bien mi flaca, pero últimamente quiere que la lleve a comer y bailar los fines de semana.

El viernes por la noche que fui a su jato a buscarla, me dijo que al día siguiente quería ir a la playa y por la noche a bailar con unos amigos. Yo no sabía cómo decirle que estoy aguja, pero no me dejó hablar y solo dijo: no me digas que no tienes plata porque ese cuento ya me está cansando. Si le digo que estoy misio seguramente que me corta, y no pues, yo la quiero, así que le dije que sí.

Al llegar a mi casa conté los ripios que tenía y pidiéndole prestado a mi viejita y a mi hermana, logré juntar algo. Al día siguiente fuimos a la playa y solo le compré un helado, felizmente no me hizo lío. En la noche cuando llegué a recogerla a su jato, encontré a varios patas de su universidad que habían planeado ir a una discoteca. ¡Pucha!, me dije, eso me va a salir caro.

Traté de convencerlos de que fuéramos a otro lado, pero no quisieron. Le dije a mi enamorada que había otros lugares divertidos, pero tampoco quiso, me dijo que si yo no quería ir, se iría sola. Entonces, le dije la verdad, que estaba aguja y si íbamos a una discoteca solo podría comprarle una chelita, pues tendría que guardar para regresarnos, pero no me entendió. Me dijo sabes qué, mejor quédate porque me van a hacer roche y luego salió con sus patas y se fueron en la camioneta de uno de ellos.

Me fui caminando a mi casa y me encontré con mi causita Marco, le dije para tomarnos unas chelitas y me despedí de las últimas fichas que tenía en el bolsillo. Necesito urgente un aumento.