Ya estamos en Octubre. El 2008 está a punto de acabar y yo estoy como al comienzo. Hace tiempo que me gradué y todavía sigo practicando.
Cuando entré a practicar mi viejo me dijo que tenía que esforzarme y trabajar duro para tener una oportunidad, pero ya no sé qué pensar.
Después de sacar miles de fotocopias, hacerle los mandados a mi jefe, llevar el café a las reuniones de directorio, comprar el periódico, contestar los teléfonos, quedarme hasta las 3 de la mañana archivando las facturas de la empresa, yo esperaba que reconozcan mi esfuerzo y que me asciendan, o que al menos me den un sitio fijo.
Pero no, nada de eso. Me “premiaron” con la silla más matada y una compu Lentium 1que no quieren ni en Wilson.
Gente, ya no sé qué hacer. Todos mis amigos ya están trabajando y yo sigo practicando. Se me está acabando la paciencia. Quiero que dejen de verme como un chibolo y me den una oportunidad. Creo que merezco algo más que una silla rota, una compu que no quiere nadie, y un sitio al lado del baño. ¿No creen?
Saludos desde el rincón más olvidado de la oficina,
Orlando.